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Casa Amarilla Antonio José de Sucre PDF Imprimir E-mail
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Ubicada en la esquina noroccidental de la Plaza Bolívar, en la zona fundacional de la ciudad capital; la Casa Amarilla Antonio José de Sucre representa la sede de la Cancillería venezolana y lo ha sido por un siglo entero, que se cumplirá formalmente en el año 2012.

Su presencia destaca en pleno centro de Caracas por el característico tono amarillo que luce desde 1877, y por su arquitectura que, aunque es de estilo europeo, nos hace recordar que poseemos un legado histórico del cual somos ahora más conscientes que nunca.

El origen de esta casa, que comenzó con las características típicas de una vivienda colonial, se remonta al siglo XVI, época en la que se presume fue vivienda familiar. De 1610 a 1641 perteneció a los Gobernadores y Capitanes Generales Españoles que ostentaban el poder en la ciudad, para luego ser Cárcel Real, durante todo el siglo XVIII.

pasillo2El 19 de abril de 1810 se convierte en sede de uno de los principales hechos que marcan la consolidación del proceso de Independencia en Venezuela, con la renuncia de Vicente Emparan a su puesto de Gobernador y Capitán General de la provincia de Venezuela para ese entonces, luego de que el pueblo venezolano le manifestase desde la plaza del mercado, hoy Plaza Bolívar, que no estaba de acuerdo con su mando, dejando en claro el espíritu de autonomía que llevaría a los venezolanos a luchar hasta lograr constituirse en una República independiente del Imperio Español.

Más adelante, de 1830 a 1834, se convierte en Cuartel de Milicias y posteriormente en 1842, el Gobierno Nacional transforma esta edificación en Casa de Gobierno.

Residencia Presidencial

En 1874, durante el primer gobierno de Antonio Guzmán Blanco (1870 a 1877), se realizan importantes transformaciones a la Casa para dejar atrás el aspecto colonial español de la estructura, como el techo de teja "a dos aguas", y darle características de lo que se conoce como el estilo Republicano o Neoclásico, que incorpora principalmente aspectos de la arquitectura francesa, debido al marcado dominio que esta cultura tuvo sobre Guzmán Blanco. También se agrega una casa contigua en sentido oeste y se amplía la planta física.


De ser Casa de Gobierno pasa a ser Residencia Presidencial en 1877, cuando adquiere su color amarillo, característico del Partido Liberal que gobernaba para la época, luego de salir victorioso de la Guerra Federal. Sin embargo, se deja funcionando en su interior las oficinas del Ministerio de Relaciones Exteriores.

Permaneció como Residencia hasta el primer año del siglo XX, cuando un fuerte terremoto sacude la edificación (que ya había sufrido movimientos sísmicos en 1641 y 1812) atemorizando al entonces Presidente Cipriano Castro, quien llegó a saltar de uno de los balcones de la Casa durante el terremoto, aunque sin sufrir lesiones serias.

Debido a este hecho y por razones de seguridad, deja de ser Residencia Presidencial y en 1908 se convierte en Cuartel General, por disposición de Juan Vicente Gómez, quien estaba en su primer año de mandato.

Monumento Nacional

En 1912, aún bajo el Gobierno de Gómez pasa a ser sede oficial del Ministerio de Relaciones Exteriores. En 1930 y en 1957 sufre nuevas transformaciones relevantes, a través de las cuales se eliminan los vestigios restantes de la original casa colonial que alguna vez fue, para dar paso a una estructura con un mayor aspecto oficial o academicista, aunque conservando su Patio Central original y elementos arquitectónicos de los cinco siglos que ha transitado hasta ahora.

En 1979 es decretada Monumento Nacional por la Junta Nacional Protectora y Conservadora del Patrimonio Histórico y Artístico de la Nación y, en 1989, sufre un fuerte incendio que afecta su segunda planta, cuyos daños serían restaurados posteriormente.

Legado histórico

Más allá de la presencia impuesta por los españoles en estas tierras, la zona donde se ubica la Casa fue originalmente territorio ocupado por los pueblos originarios de las familias Caribe y Arawak, por lo que la estructura recoge, como en capas de la historia, distintas muestras culturales que comienzan en el nivel subterráneo donde fueron encontradas piezas arqueológicas de la época de nuestros aborígenes, así como los calabozos donde el poder español encerró a personajes como el patriota José María España en 1799, quien fue condenado a la horca por las autoridades españolas.

Sus suelos recibieron las pisadas de las tropas venezolanas durante el siglo XIX y XX y sus salones y balcones son testigos, como se ha visto, de acontecimientos históricos que han implicado trascendentales cambios en el poder nacional.pasillo

Internamente, además de lo que nos resulta más propio, que son las muestras de los objetos pertenecientes a nuestros indígenas, la Casa cuenta con un amplio mobiliario y decoraciones representativas de los estilos europeos de los siglos XV al XVIII, así como mobiliario contemporáneo; elementos que reflejan en obras el interesante paso de las épocas.

También exhibe pinturas y esculturas de artistas de cerca de 22 países latinoamericanos, que honran a libertadores y héroes sociales de nuestro continente.

Sede de la Cancillería

A pesar de los embates de la historia y de la naturaleza, la Casa Amarilla conservó durante todo el siglo XX su función como sede de la Cancillería venezolana, lo cual fue reafirmado en la primera década del Gobierno Bolivariano, especialmente a través de una detallada labor de restauración y revitalización que se realizó en dos etapas desde el 2007 al 2009 a través de la Dirección de Patrimonio del Ministerio, con el apoyo de un amplio equipo de investigadores, arquitectos y restauradores, entre otros profesionales, que dedicaron su experiencia a esta labor de reivindicación histórica.

Actualmente están planteadas las últimas restauraciones necesarias en la planta baja y sótano de la Casa, lo cual representaría una tercera etapa.

pasillo_dAdemás de salvaguardar el Patrimonio Nacional y preservar la relevancia histórica de esta edificación que pertenece a los venezolanos y que constituye la sede de la política exterior de Venezuela, el proceso iniciado en 2007 cumplió con una labor reivindicadora de los trabajadores del Ministerio del Poder Popular para Relaciones Exteriores, en vista de que permitió adecuar nuevos espacios para las labores administrativas diarias, así como generar más de 200 empleos directos para las labores de restauración y revitalización.

Esta obra además, permitió recuperar los Salones Protocolares de la Casa para su uso oficial, y resguardarlos de la sobrecarga administrativa a la cual estaban sometidos.

En total, se habilitaron diez salones para estas funciones, bautizados todos en honor a los libertadores y luchadores sociales de Latinoamérica, el Caribe y del Mundo, que han batallado por defender la dignidad de sus pueblos.

Igualmente, se creó en su planta baja un Salón que honra las culturas indígenas de América denominado "Salón de la Resistencia Indígena", así como se adecuó un espacio en el sótano donde se exponen los hallazgos arqueológicos de objetos pertenecientes a nuestros pueblos originarios y objetos de fabricación europea, que formaban parte de la cotidianidad.

Además, se rebautizó la edificación como "Casa Amarilla Antonio José de Sucre", en reconocimiento al Gran Mariscal de Ayacucho y prócer cumanés, quien tuvo grandes habilidades para la diplomacia en épocas de la Construcción de la Gran Colombia, que lo convirtieron en uno de los principales protagonistas en los procesos de liberación y consolidación de las Repúblicas de América del Sur.


Testigo y obra de la historia

Al hacer este recuento, se evidencia que la Casa Amarilla es testigo y obra de la historia de Venezuela que, gracias en buena parte a los diversos usos que tuvo a lo largo del tiempo, ha sobrevivido para contarle al pueblo de Venezuela y a sus visitantes internacionales, su testimonio de resistencia a los embates del destino y su resurgimiento como joya de nuestro Patrimonio Nacional.

La decisión del Gobierno Nacional de devolverle su relevancia como legado histórico, contribuye en gran medida a la autonomía y al ahorro de recursos del Estado venezolano, que ahora cuenta con el espacio idóneo para organizar en una sede propia sus eventos oficiales de carácter internacional, en los cuales trabaja junto a delegaciones de otros países, para construir un nuevo mundo multipolar y más humano.pasillo_i_WEB

Estos elementos la convierten en un lugar que permite a las representaciones extranjeras acercarse a la historia de Venezuela en un mismo lugar, donde se reúnen muestras de su cultura desde antes de la llegada de los españoles hasta su vida Republicana, y donde se sigue construyendo historia. Una muestra de ello lo constituye la realización en sus salones en esta primera década del siglo XXI, de Cumbres como las de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA).

La Casa Amarilla se muestra hoy orgullosa de lo que representa y de haber sobrevivido a la implacable historia, elemento que la asemeja al pueblo venezolano, que vive hoy una etapa de alegría por el reconocimiento a su inmenso valor humano y al poder que tiene para decidir su destino.

Para profundizar este encuentro con sus raíces en el propio centro de la ciudad de Caracas, los venezolanos pueden revisar los elementos aquí señalados a través de las visitas a las áreas de exposición permanentes como el "Salón de la Resistencia Indígena", "Gran Mariscal de Ayacucho" y "Sala Arqueológica", y a las exposiciones temporales de arte contemporáneo en la "Sala Armando Reverón". Así como a través de visitas guiadas que constantemente se coordinan con las instituciones educativas y demás instituciones del país, a través de la Dirección de Patrimonio, Área de Museología y Museografía de la Cancillería venezolana. Fin Ana Castañeda. Fotos: Alexander Tirado